La creciente demanda y la limitada oferta de viviendas en alquiler han llevado a que el 10% de los inquilinos firmen contratos sin visitar previamente la propiedad. Este fenómeno, que ha aumentado un 6% en los últimos dos años, es especialmente notable en grandes ciudades como Madrid y Barcelona. En Dr. House te contamos qué está impulsando este cambio.
El incremento en la práctica de alquilar “a ciegas” responde a una mayor competencia por viviendas, particularmente aquellas con precios moderados. Sin embargo, encontrar opciones asequibles es cada vez más difícil, dado que el coste del alquiler ha subido un 10,2% en el último año, alcanzando máximos históricos. En octubre, el precio promedio por metro cuadrado era de 13 euros, aunque en ciudades como Barcelona y Madrid el costo subía a 23,1 y 20,6 euros respectivamente.
El perfil de los arrendatarios que optan por esta modalidad ha evolucionado, ya que esta práctica anteriormente limitada a alquileres vacacionales, ahora incluye estudiantes, expatriados, nómadas digitales y extranjeros que, debido a sus circunstancias, no pueden visitar las propiedades. La pandemia y la digitalización han acelerado esta tendencia.
Las plataformas inmobiliarias han jugado un papel clave al implementar tecnologías que permiten a los usuarios explorar las viviendas desde sus dispositivos. Fotografías detalladas, tours virtuales en 3D y visitas guiadas por video son algunas de las herramientas disponibles. Las cámaras de 360º, por ejemplo, facilitan la evaluación de aspectos como distribución, iluminación y estado de los materiales. Además, los avances en digitalización simplifican los trámites legales, desde la verificación de identidad hasta los contratos electrónicos, agilizando las transacciones.
No obstante, este método no está exento de riesgos. Los anuncios pueden ocultar defectos o problemas que afectan la habitabilidad, y los medios digitales no siempre reflejan aspectos como la calidad del vecindario o el nivel de ruido. Asimismo, se pierde la posibilidad de negociar mejoras con el propietario antes de firmar. Según los expertos, aunque la tecnología aporta ventajas, no elimina por completo los riesgos, por lo que es vital tomar precauciones para garantizar una experiencia más segura y transparente.