En una operación inmobiliaria, no todo es precio y negociación. Hay un aspecto técnico que muchos compradores y vendedores revisan tarde: el catastro. Y cuando se revisa tarde, suele ser porque ya ha surgido una discrepancia.
El catastro es el registro público que recoge los datos físicos y descriptivos del inmueble: ubicación exacta, superficie, distribución, referencia catastral y titularidad declarada. Es, en términos prácticos, la ficha oficial de la vivienda.
¿Por qué es relevante en una compraventa?
- Permite comprobar que la vivienda que se vende coincide con la que figura oficialmente registrada.
- Detecta posibles diferencias de metros entre escritura y realidad.
- Aporta seguridad sobre la titularidad declarada.
- Evita sorpresas relacionadas con anexos, patios, trasteros o divisiones mal reflejadas.
- Reduce el riesgo de conflictos posteriores.
Además, los datos catastrales influyen en impuestos, valoraciones y en determinados trámites financieros. Una discrepancia puede retrasar la firma o generar ajustes de última hora.
En 𝗗𝗿. 𝗛𝗼𝘂𝘀𝗲 𝗜𝗺𝗺𝗼 insistimos siempre en lo mismo: antes de cerrar una operación, la documentación debe estar alineada con la realidad. La prevención jurídica no es opcional cuando hablamos de patrimonio.
Porque una vivienda no se compra solo con ilusión.
Se compra con información clara y verificada.
